viernes, 5 de abril de 2013

El pastor Chuy Olivares en Casa de Oración Houston










El pastor Chuy Olivares estará en La ciudad de Pasadena Texas, en el ciclo de conferencias con el tema: Caminando hacia la madurez espiritual. La cita es los próximos Viernes 12, Sábado 13 y Domingo 14 de Abril de 2013. El domicilio es 4116 Pasadena Blvd. Pasadena Tx. 77503. Para más información al teléfono 832 707 1742 y/o al correo electrónico c.lagui@yahoo.com. Invita Casa de Oración Houston. Entrada libre. Los esperamos.

jueves, 7 de marzo de 2013

sábado, 16 de febrero de 2013

Cómo orar en medio de la crisis

por D. Martyn Lloyd-Jones

El carácter de la verdadera oración

Habacuc expresa en forma de oración la revelación que Dios le dio. No obstante, esta oración es al mismo tiempo una maravillosa pieza de poesía titulada: «Oración del profeta Habacuc, sobre Sigionot». Fue una oración acompañada de música, ni triste ni alegre, sino expresiva de una profunda emoción. 
No hay duda de que el profeta fue movido hasta las fibras más profundas de su ser con emociones conflictivas, pero predominaron aquellas de triunfo y victoria.
Todo el capítulo es un registro de la oración del profeta. 
La oración es más que una simple petición, e incluye alabanza, agradecimiento, reminiscencia y adoración. El recuento de la historia tal como lo hace el profeta es, 
con frecuencia, una parte esencial de la oración. 
Las grandes oraciones de la Biblia, son aquellas que los hombres han efectuado, recordándole a Dios lo que él ha hecho en el pasado. 
Basaron sus peticiones sobre esos hechos, de manera que  todo este capítulo constituye una gran oración.
El segundo verso de este capítulo es un modelo de lo que debe ser la actitud de un cristiano en un tiempo de crisis o adversidad. 
Hoy nos enfrentamos a una situación mundial que bien puede conducir a los creyentes de mente espiritual a pensar en este libro de Habacuc. Nuestro problema vuelve a ser: ¿Por qué no interviene Dios? ¿Por qué 
permite Dios estas cosas? ¿Por qué es que los impíos tienen tanto éxito? ¿Por qué no desciende Dios para avivar a su Iglesia? Ante estas situaciones nuestra actitud debe ser la misma del profeta. ¿Lo es en verdad? ¿Lo fue durante los oscuros días de guerra? Hay ciertos peligros sutiles que siempre amenazan al creyente de la misma manera que lo hicieron con el profeta Habacuc. El diablo como «un ángel de luz», procura sacar ventaja de cualquier perplejidad nuestra, y nos hace mirar a lo que no corresponde y torcer de 
esta manera, nuestra actitud hacia Dios. 
Aquí tenemos delante nuestro la actitud que debe caracterizar al cristiano en un tiempo de adversidad y de prueba.
Elementos esenciales en la oración verdadera Humillación .En primer lugar notamos cómo el profeta se humilló a sí mismo, o sea, su actitud de humillación. «Oh, Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh, Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, en medio de los tiempos hazla conocer». Ya no es la actitud de alguien que alterca con Dios o de quien lo cuestiona acerca de lo que permitió que ocurriera 
como puede apreciarse en los primeros capítulos. Ni siquiera protesta por lo que Dios le 
ha dicho. De la perplejidad intelectual ha progresado a una convicción espiritual. 
Tampoco apela a Dios para que invierta su propósito de juicio. Menos aún existe un 
pedido para que Dios detenga su mano del juicio y perdone a Israel. Sí, observamos en el 
profeta un reconocimiento de que la decisión de Dios para con su pueblo, es perfecta; que 
Dios es absolutamente justo y que el castigo para Israel está bien merecido; todo esto 
refleja una completa sumisión a la voluntad de Dios (1).  No hay ningún esfuerzo por 
defender a Israel o a sí mismo, sino una franca confesión de pecado y un reconocimiento 
de la justicia, santidad y rectitud de Dios. Como Daniel dice: «Nuestra es la confusión de 
rostro». No queda un solo vestigio de justicia propia, sino un completo reconocimiento de 
pecado y total sumisión al juicio de Dios que se avecina sobre la nación.
¿Cómo llegó Habacuc a esta posición? Al parecer, ocurrió cuando dejó de pensar en su 
propia nación, o en los caldeos, y contempló sólo la santidad y la justicia de Dios contra 
el oscuro fondo del pecado en el mundo. Nuestros problemas con frecuencia se pueden 
rastrear en nuestra insistencia en mirar al problema inmediato según nuestra propia 
óptica, en lugar de observarlo a la luz de Dios. Mientras Habacuc estaba mirando a Israel 
y a los caldeos, estuvo turbado. Ahora los ha dejado de lado y sus ojos se han fijado en 
Dios. Ha vuelto a la esfera espiritual de la verdad, de la santidad de Dios, del pecado en 
el hombre y el mundo, de manera que puede ver los eventos en una perspectiva 
completamente nueva. Ahora se ocupa de la gloria de Dios y no de otra cosa. Tuvo que 
olvidar que los caldeos eran peores pecadores que los judíos, y reconocer que Dios los iba 
a utilizar a pesar de plantear un problema tan complejo. Esa actitud le había hecho olvidar 
el pecado de su propia nación, por eso se concentró en los pecados de otros, los cuales 
aparentaban ser más graves. Mientras permanecía en esta actitud, quedó en la perplejidad, 
descontento en su mente y corazón. Sin embargo, el profeta fue levantado completamente 
de ese estado para ver la maravillosa visión de Dios en su santo templo, y la humanidad 
pecaminosa y todo el universo debajo de él. Al ver los hechos de esta manera, la 
distinción entre israelitas  y caldeos se tornó en algo sin importancia. Ya no era posible 
considerar la exaltación ya sea como nación o como individuo. Cuando las circunstancias 
se observan desde un punto de vista espiritual, sólo puede haber un reconocimiento de 
que «todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios» y que «el mundo entero está 
bajo el maligno» (Ro 3.23; 1 Jn 5.17). La santidad de Dios y el pecado del hombre son lo 
único que cuenta.
Aquí está la clave de la situación actual. ¿Vemos nuestra necesidad de humillarnos? 
¿Vemos esta necesidad como miembros de la Iglesia? ¿La vemos como ciudadanos de 
nuestra nación? Nos enfrentamos con una situación mundial, sin saber qué es lo que va a 
ocurrir. ¿Habrá otra guerra? Si nuestra actitud todavía es: ¿por qué Dios permite  esto?, 
¿qué hemos hecho para merecer todo esto?, quedará al descubierto que aún no hemos 
aprendido la lección que aprendió Habacuc. No nos hemos humillado lo suficiente. 
Hemos pasado por alto que las dos grandes guerras mundiales fueron consecuencia 
inevitable de la impiedad de los últimos cien años, y todo por la arrogancia y el orgullo 
del hombre. ¿Ha reconocido la Iglesia que su condición actual y mucho de su sufrimiento 
se debe al castigo de Dios por la infidelidad y apostasía en que la misma Iglesia ha caído? 
Por mucho tiempo la propia Iglesia ha negado lo sobrenatural y milagroso, y ha puesto en 
duda la deidad de Dios y exaltado a la filosofía por encima de la revelación. ¿Tiene la Iglesia derecho a protestar si es que ahora está pasando por tiempos difíciles?, ¿se ha 
humillado en polvo y en ceniza?, ¿ha reconocido y confesado su pecado?, ¿tiene acaso el 
mundo derecho a protestar? A pesar de los juicios de Dios sobre nosotros, ¿ha habido 
humillación?, ¿existe un espíritu de arrepentimiento? Si lo hay, ¿dónde está?
No es bíblico ni tampoco espiritual mirar sólo a lo que es evidentemente impío. 
Cristianos y aun sus líderes tienden a dar la impresión de que el único problema es la 
posmodernidad. Han caído en el error en que Habacuc estuvo atrapado por un tiempo. 
Con frecuencia oímos decir: La Iglesia cristiana no es perfecta, pero la cultura 
posmoderna es peor, o: La Iglesia no es todo lo que debería ser, pero ¡miren tal o cual 
posición! Por tanto, no vemos la verdadera necesidad de la humillación. Muchos solo ven 
un problema —los caldeos o la cultura posmoderna— y mientras permanecen mirando 
ese problema no sienten ninguna necesidad de humillarse. La lección que aprendió el 
profeta Habacuc fue que el problema no tenía que ver con el nacionalismo o el 
antagonismo entre naciones. Se trataba de la santidad de Dios y el pecado. No nos queda 
más que humillarnos delante de Dios. Nada podría ser tan desastroso, o tan antibíblico 
como que la Iglesia considere que su primer deber es combatir al comunismo y, menos 
aún, el ser conducido a tal campaña por la iglesia romana. No hay tal cosa como la unión 
de la Iglesia y el Estado. Estos problemas no deben ser considerados políticamente, sino 
espiritualmente. Nuestra principal preocupación deber estar en la santidad de Dios y el 
pecado del hombre; ya sea en la Iglesia, en el Estado o en el mundo. A pesar de todo lo 
que se pueda decir de lo que se oponga a Cristo, lo primero que debemos preguntar es: 
¿Qué de mí mismo? El hecho de que haya otros peores que yo, ¿significa que  yo estoy 
bien? ¡Daniel y Habacuc no lo vieron así! Todos nosotros, al igual que Habacuc, 
debemos confesarle a Dios: ¡Hemos pecado contra ti y no tenemos derecho alguno de 
rogar en tu presencia que mitigues la sentencia! Se requiere con urgencia tal autohumillación.
Adoración
Existe un segundo elemento en la oración y es el de la adoración. «Oh Jehová, he oído tu 
palabra y temí». Temor no significa en este caso que Habacuc sintiera temor por las 
situaciones que habían de venir, según la revelación que Dios le dio. No se trataba del 
temor por el sufrimiento que había de venir. La expresión sugiere más bien estar 
embargado por el asombro en la presencia de un Dios tan grande; la de una profunda 
adoración y respeto por Dios y sus caminos. Dios le había hablado acerca de su plan 
histórico. Por eso, el profeta, meditando sobre el hecho de que Dios está en su santo 
templo y todo el mundo a sus pies, quedó maravillado y asombrado. Cuando reconoció la 
santidad y el poder de Dios, dijo: «Temí». La actitud de «temor reverente» de la que se 
habla en Hebreos 5.7, es una actitud que no vemos entre cristianos, ni siquiera entre 
evangélicos. Existe un exceso de liviana familiaridad con el Dios Altísimo. Gracias a él, 
podemos entrar en su presencia confiadamente por medio de la sangre de Jesucristo. Sin 
embargo, esto jamás debería reducir nuestra reverencia y temor piadoso. El antiguo 
pueblo de Dios, en particular los más espirituales, vivían tan conscientes de la santidad y 
grandeza de Dios que aún temblaban al invocar su  nombre. La santidad y el poder de Dios les hacía temblar y quedaban prácticamente estupefactos. Debemos acercarnos al 
Señor «agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor» 
(He 12.28,29).
Esto es esencial para un buen entendimiento de los tiempos en que vivimos. Debemos 
aprender a ver a Dios en su santo templo, por encima del flujo de la historia y de las 
cambiantes escenas del tiempo. En la presencia del Señor lo más sobresaliente es la 
naturaleza santa de Dios y nuestro propio pecado. Nos humillamos y con reverencia le 
adoramos.
Petición
Finalmente llegamos al aspecto de la petición. El apóstol Pablo dice: «Por nada estéis 
afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y 
ruego». La verdadera oración siempre incluye estos tres elementos: humillación, 
adoración y petición. ¿Cuál es la petición en el caso de Habacuc? No es liberación o 
alivio, ni tampoco que Dios tenga misericordia de su pueblo, ni que impida la guerra con 
los caldeos. No pide que se evite el sufrimiento, el saqueo de Jerusalén y la destrucción 
del templo. No efectuó tal petición porque había comprendido que estos eventos eran 
inevitables y estaban bien merecidos. No le pide a Dios que cambie su plan. La única 
carga que pesa sobre el profeta ahora es su preocupación por la causa, la obra, y el 
propósito de Dios en su propia nación y en el mundo entero. Su único deseo es que las 
cosas estén bien hechas. Había llegado al punto en que, en efecto, podía decir: ¡Lo que yo 
y mis compatriotas tengamos que sufrir, no importa, con tal de que tu obra sea avivada y 
mantenida en pureza! Su gran ruego es que Dios avive su obra en medio de los tiempos. 
«Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, en medio de los tiempos hazla 
conocer». La expresión «en medio de los tiempos», o «en medio de los años» (2) se 
refiere a esos eventos terribles y que estaban profetizados para ser cumplidos en esos 
tiempos. Una paráfrasis adecuada podría ser: «En medio de los tiempos de sufrimiento y 
calamidad que tú has predicho, aun en medio de ellos, oh Señor, aviva tu obra.» Esta es 
una oración sumamente apropiada para la Iglesia en el día de hoy. Si nos preocupamos 
más por el riesgo que significa afrontar otra guerra mundial que por la pureza y bienestar 
espiritual de la Iglesia, esto representa una seria reflexión sobre nuestro cristianismo. 
¿Qué es lo que principalmente nos preocupa como creyentes? ¿Son los eventos del 
mundo que nos rodea? ¿O es el nombre y la gloria de nuestro Dios Todopoderoso, la 
salud y condición espiritual de su Iglesia, la prosperidad y el futuro de su causa entre los 
hombres? Para Habacuc solo había una preocupación. A pesar de saber lo que iba a 
ocurrir rogó por un avivamiento de la causa de Dios en Israel.
La palabra hebrea utilizada para «aviva», tiene el significado básico de «preservar» o 
«mantener vivo». El gran temor de Habacuc era que el pueblo de Dios fuera 
completamente destruido, de manera que oró pidiendo: Preserva, oh Dios, mantén en 
vida, no permitas que sea abatido. Además, avivar no sólo significa mantener en vida o 
preservar sino también purificar, corregir, y eliminar lo malo. Esta es siempre una acción 
esencial en la obra de avivamiento que Dios hace. En cada una de las historias de avivamiento leemos que Dios ha purificado, eliminando el pecado, la escoria y las demás 
cosas que frenaban su causa.
Hay otro factor importante y es que mientras la Iglesia es preservada, purificada y 
corregida, está siendo preparada para la liberación. El profeta observa la calamidad que
se aproxima y dice: «Oh Señor, mientras somos castigados, prepáranos para la liberación 
que ha de venir. Haz que todo tu pueblo sea digno de la bendición que has de derramar.» 
Parece decir: Recuerda tu obra, y haz que sea lo que siempre quisiste que sea;  que la 
Iglesia funcione como debe funcionar. Esta oración, al igual que la de Daniel, fue 
respondida en forma concluyente cuando estaban en cautividad en Babilonia, en manos 
de los caldeos. Dios contestó el pedido de un avivamiento por medio del castigo, y
precisamente durante el tiempo en que el castigo se ejecutaba.
La apelación final de Habacuc es conmovedora. «En la ira, acuérdate de la misericordia». 
Matthew Henry señala en su comentario que Habacuc no pide a Dios: «Oh, Señor, 
comprendo que este castigo era necesario, pero recuerda que hemos procurado ser 
buenos, y que han habido peores períodos en nuestra historia.» No le pide a Dios que los 
recuerde por algún mérito, sino que ruega para que en medio de su ira se acuerde de la 
misericordia. «Ira» significa la perfecta justicia y rectitud de Dios. Todo lo que hace es 
recordarle a Dios su propia naturaleza y de ese otro aspecto de su divina persona, que es 
la misericordia. Pareciera decir: «Mitiga la ira con misericordia. No podemos pedir más 
que tú actúes como eres, y que en medio de la ira, tengas misericordia de nosotros.»
Aquí tenemos una oración modelo para el tiempo en que nos toca vivir. En los días de 
oración nacional durante la segunda guerra mundial, parecía predominar el criterio que 
nosotros  estábamos bien. Además, creíamos que todo lo que debíamos hacer era pedir 
que Dios derrotara a nuestros enemigos, quienes eran los únicos que estaban mal (3). No 
se dio lugar a una verdadera humillación ni a la confesión de pecado, ni lamento por 
nuestra pecaminosidad y separación de Dios. El mensaje del libro de Habacuc es que nos 
humillemos en verdad, olvidando a los demás y aquellos que son peores que nosotros. 
Debemos vernos tal como somos en la presencia del Señor y confesar nuestros pecados y 
encomendarnos en sus manos todopoderosas. Hasta que no hagamos todo eso, no 
tenemos derecho a disfrutar de la paz y la felicidad.
Mientras el mundo no aprenda estas tremendas lecciones de la Palabra de Dios, no hay 
esperanza para él. Habrá guerras y más guerras. Que Dios nos dé la gracia para aceptar 
este mensaje de la Biblia y aprender a ver las situaciones no desde el punto de vista 
político, sino del espiritual.
Este principio tiene aplicación personal. Debemos enfrentar nuestra situación personal de 
la misma manera, preguntándonos: ¿Hay algo en mi vida que está mereciendo el castigo 
de Dios? Examinémonos y humillémonos bajo la poderosa mano de Dios y 
preocupémonos principalmente por el estado de nuestras almas. El problema es que 
siempre miramos a la situación y al problema, en lugar de procurar descubrir si hay algo 
en nuestra vida que conduce a Dios a proceder de esta manera. En el momento en que yo 
me preocupo realmente del estado de mi corazón, en lugar de mi aflicción, estoy ya transitando por la avenida de la bendición de Dios. La epístola a los Hebreos declara que 
la disciplina es una prueba de que somos hijos de Dios. «El Señor al que ama disciplina» 
(He 12.6). Si no sabemos lo que significa la disciplina, deberíamos alarmarnos pues si 
somos hijos de Dios, él se interesa por nosotros y se ha propuesto llevarnos a la 
perfección. Si no escuchamos su voz, buscará otra forma para llevarnos al fin propuesto. 
«El Señor al que ama disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo». Cuando las 
circunstancias son  aparentemente adversas no debemos analizar la situación y formular 
preguntas, sino mirarnos a nosotros mismos y preguntar: ¿Cómo está mi corazón? ¿Qué 
me está diciendo el Señor por medio de esto? ¿Qué es lo que hay en mí que merece esta 
acción por parte de Dios? Después de examinarnos y humillarnos deberíamos colocarnos 
en las manos de Dios y decir: Tu camino y no el mío, Señor, no importa cuán duro sea. 
Mi única preocupación es que mi corazón esté bien contigo. Sólo pido que en la ira 
recuerdes la misericordia, pero sobre todo, continúa con tu obra para que mi alma sea 
avivada y que sea agradable a tus ojos.
Esa fue la actitud de Habacuc. Fue la actitud de todos los verdaderos profetas de Dios. Es 
siempre la actitud de la Iglesia en todo tiempo de despertar espiritualmente y 
experimentar un avivamiento. Es la única actitud correcta, bíblica y espiritual para la 
Iglesia y para cada creyente en lo individual en esta hora presente. Deberíamos pensar 
menos en la amenaza de cualquier situación que ponga en peligro a la Iglesia. 
Deberíamos preocuparnos más por su salud y su pureza, y por sobre todo esto, mostrar 
preocupación por la santidad de Dios y dolor por el pecado humano.
Tomado y adaptado del libro Del temor a la fe, D. Martyn Lloyd-Jones, Desarrollo 
Cristiano Internacional-Hebrón.
Notas del autor:
1. Compárese con la oración de Daniel, en Daniel capítulo 9.
2. Compárese la Biblia de Jerusalén que traduce: «En medio de los años» y comenta: «es 
decir, en nuestro tiempo».
3. Nota del traductor: El autor, siendo de nacionalidad británica, habla en primera persona 
plural, refiriéndose a sus connacionales.

La Incompatibilidad de la Fe y la Ansiedad

Por John MacArthur

Si usted se preocupa, ¿qué tipo de fe manifiesta? “Poca fe,” según Jesús (Mateo 6:30). Si
usted es un hijo de Dios, por definición tiene un Padre celestial. Actuar como si no,
nervioso preguntando: “¿Qué voy a comer? ¿Qué voy a beber?. ¿Qué voy a vestir?” Es
actuar como un incrédulo a los ojos de Dios (vv. 31-32).
Los cristianos que se preocupan creen que Dios puede redimirlos, romper las cadenas de
Satanás, llevarlos del infierno al cielo, ponerlos en Su reino, transformar su propia naturaleza, y
darles vida eterna, pero no creer que El pueda sostenerlos por el próximo par de días. Eso es
bastante ridículo. Podemos creer en Dios por un don más grande y luego tropezar y no creerle
en uno menor.
La Preocupación Arremete Contra Dios
Alguien podría decir: “¿Por qué hacer una gran cosa de la preocupación? Es sólo un pecado
trivial.” No, no lo es. Sospecho que muchas enfermedades mentales y algunas enfermedades
físicas están directamente relacionadas con la preocupación. La preocupación es devastadora.
Pero más importante que lo que la preocupación hace en usted es lo que hace a Dios. Cuando
se entregas a la preocupación usted está diciendo, en efecto, “Dios, yo no creo que pueda
confiar en Ti.” La preocupación da un golpe en la persona y el carácter de Dios.
El Preocupado No Cree en la Escritura
Me rompe el corazón al oír a algunos cristianos decir: “Yo creo en la infalibilidad de la
Escritura,” pero luego viven como preocupados perpetuos. Eso es hipocresía descarada. Es
incongruente decir lo mucho que cree en la Biblia y vivir en la duda y la preocupación de que
Dios no cumplirá lo que ha dicho en ella.
El Preocupado Se Deja Dominar Por las Circunstancias
Cuando usted o yo nos preocupamos, estamos eligiendo ser dominados por las circunstancias y
no por la verdad de Dios. Las incertidumbres y las pruebas de la vida palidecen en comparación
con la grandeza de nuestra salvación. Jesús quiere que nos demos cuenta de que no tiene
sentido creer que Dios puede salvarnos del infierno eterno, pero no nos puede ayudar en los
asuntos prácticos de la vida. El apóstol Pablo refleja un deseo similar en Efesios 1:18-19.
Mi oración es que los ojos de vuestro corazón sean iluminados, para que sepáis cuál es la
esperanza de su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y
cuál es la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, conforme a
la eficacia de la fuerza de su poder,

Cuando usted se vea atrapado en la preocupación, regrese a las Escrituras y que sus ojos sean
abiertos de nuevo.
El Preocupado Desconfía de Dios
Cuando nos preocupamos, no estamos confiando en nuestro Padre celestial. Eso quiere decir
que no lo conocemos lo suficientemente bien. ¡Ánimo! hay un remedio eficaz: el estudio de la
Palabra de Dios para descubrir quién es realmente y cómo Él ha suplido las necesidades de Su
pueblo en el pasado. Eso va a edificar su confianza en El para el futuro. Manténgase fresco en la
Palabra de Dios cada día para que su verdad este constantemente en su mente. De lo contrario
Satanás tiende a moverse en el vacío y tentará a preocuparse por algo. En su lugar, permita que
el registro de Dios en la Escritura y en su propia vida le asegure que la preocupación es
innecesaria debido a la bondad de Dios, insensata a causa de la promesa de Dios, inútil a causa
de su impotencia para hacer algo productivo, y falto de fe, ya que es característico de los
incrédulos.
Mañana vamos a ver la razón final de Jesús para no tener de que preocuparse por esta vida.
(Adaptado de Anxious for Nothing .)

domingo, 2 de diciembre de 2012

Congreso Internacional de Jóvenes 2013: Soy luz para este tiempo (Cordoba-Argentina)

28 / 29 / 30 / 31 de marzo, Semana Santa. Córdoba - Argentina

JESUS ADRIAN ROMERO / COALO ZAMORANO / DANIEL CALVETI / MANNY MONTES / RESCATE / LUCAS MARQUEZ / CARLOS ANNACONDIA / SERGIO BELART / OSVALDO CARNIVAL / CARLOS BELART / ABRAHAM PEREZ y la participación especial de Andreita
Compromiso, Fe, Desafíos, Motivación, Luchas, Victorias, Alegrías, Llamados, Gene- ración, Redención, Oración, Inspiración, Herencia, Trabajo, Bendición, Restauración, Amistad, Pasión, Conquista... Córdoba. Son veinte palabras, y en verdad son pocas, para definir lo que han sido y son los congresos internacionales de Córdoba. Pero hoy, celebrando los veinte años de estos congresos, hemos tratado de encerrar el significado de esta visión de trabajo con veinte palabras. Todas ellas encierran en sí mismas un poderoso mensaje, el cual ha sido predicado a través de los años. Por veinte años Córdoba ha sido la casa de miles de jóvenes de toda la Argentina, de América Latina y del resto del mundo, que han llegado con el propósito de ser inspirados y desafiados por una palabra: bendecir cada rincón del mundo, llevando el maravilloso mensaje de Jesús, siendo luz en cada lugar. Porque estamos convencidos de que hoy, más que nunca, debemos ser “Luz para este tiempo”, permitiendo que la luz de Jesús brille en todo lugar. Bienvenidos a celebrar con nosotros nuestros primeros veinte años. ¡Bienvenidos a Córdoba 2013!

COSTOS:
• Hasta el 15/1 $200
• Hasta el 15/2 $230
• Hasta el 15/3 $280
• El costo de inscripción para residentes en el extranjero es de U$S 60.
• Consultar por opciones de inscripción con alojamiento (hoteles y residencias)
COMO INSCRIBIRTE EN CORDOBA 2013:
Inscribirte en CORDOBA 2013 es muy sencillo. No importa dónde te encuentres. Busca la alternativa que más te convenga y asegura tu participación en el Congreso. 
Alternativa Nº 1: En Librería Rhema, Salta 257, tel: 4250143 int. 31, o en cualquiera de los centros de inscripción que se encuentran detallados. 
Alternativa Nº 2: Desde cualquier sucursal de Banco Nación Argentina. Sólo tienes que hacer un depósito a la Caja de Ahorro en pesos Nº 6010472877 Sucursal 1098 CBU 01106011/30060104728779 a nombre de Gabriela Alejandra Martínez o Augusto Ceferino Maccarone. 
Alternativa Nº 3: Desde cualquier central de Correo nos envías un giro postal a nombre de Gabriela Martínez o Augusto Ceferino Maccarone a Salta 257 – Córdoba – Argentina. CP: 5000. Si optas por la Alternativa Nº 2 ó la 3, escríbenos un e-mail a: congreso@citaconlavida.com.ar, o comunícate telefónicamente con todos tus datos personales y los del depósito. Para tu tranquilidad siempre guarda el comprobante. • Las inscripciones no incluyen alimentación. • Inscribiéndote obtendrás acreditación, carpeta de bosquejos, acceso libre a talleres, conciertos y lugar privilegiado en las plenarias. El material (acreditación y carpeta) se entregará el día jueves 28 de marzo, de 9 a 15 hs. en Salta 257. • Disponemos de alojamiento en casas de familias y otras opciones para aquellos que lo soliciten y se inscriban antes del 31 de diciembre (sujeto a disponibilidad). 
• Opción “Residencias”: Son lugares de retiro, casas quintas, pabellones del Ejército, etc.

CENTROS DE INSCRIPCIONES:
CORDOBA: “Librería Rhema”, Salta 257, tel: 0351-4250143 (int. 31). “Librería Peniel”, Obispo Salguero 119, tel: 0351-4243118. Librería “El Amanecer” Tucumán 351, tel. 0351-4237903. 
BUENOS AIRES: CAPITAL FEDERAL: “Librería Peniel”, Boedo 25, tel: (011) 49816034/178. “Librería Certeza”, Tacuari 324, tel: (011) 43348278, “Librería Mundo Hispano” Av. Rivadavia 3474, tel.: (011)48636745, Iglesia Jesucristo es tu Esperanza, Cuenca 2349, Villa del Parque, e-mail: hechosdelos jóvenes@hotmail.com 
RAMOS MEJIA: “Librería  El Shaddai”, Av. Rivadavia 13920 loc. 37. (Galería Imperio), tel: (011) 44641503. 
LOMAS DE ZAMORA: “Librería Certeza Lomas”, Loria 127, tel.: 42446426 lomas@libreriascerteza.com. 
ISIDRO CASANOVA: “Iglesia Centro Familiar Cristiano”, Juan  M. Rosas 7840, www.ministerioscfc.com MAR DEL PLATA: “Librería Peniel”, San Martín 3275, tel: (223) 4102358/2371, e-mail: penielmdp@yahoo.com.ar. 
SALTA: Luís Acevedo, Los Jazmines 554. Bº Tres Cerritos, tel: (0387) 4391615, e-mail: luisacevedomoreno@gmail.com. 
JUJUY: Pastor Juvenal García, Av. Hipólito Irigoyen 1172, tel: (0388) 4232696/ 4238144. 
CHACO: RESISTENCIA: “Librería Peniel”, Frondizi 444, tel: (0362) 4435190, e-mail: penielchaco@hotmail.com
USA: LOUISVILLE: “Iglesia Cita con la Vida”, 7100 Preston Hway Suite 101, KY 40219, tel: (502) 3140544, e-mail: info@citaconlavida.net KISSIMMEE: ”Iglesia Cita con la Vida Kissimmee” 1485 Mill Slough Rd Kissimmee, FL 3474 tel: 407-494-2482 e-mail: citaconlavidausa@gmail.com 
CHILE: CONCEPCION: “Radio Corporación de Concepción”, Freire 728 oficina 404 4to piso, tel: 2738650 / 2738651. 
PARAGUAY: CIUDAD DEL ESTE: “Iglesia Centro Familiar de Adoración”, Av. ItaIpú, esquina Monseñor Rodríguez Km. 3 ½, tel: (61) 504765. 

Más información:

congreso@citaconlavida.com.ar

sábado, 20 de octubre de 2012

Congreso de la Familia: La Famila: El mayor recurso de la Nación(Cita con La Vida-Cordoba-Argentina)

  
El viernes 26, sábado 27 y domingo 28 de octubre, la iglesia presenta un nuevo desafío: el Congreso de la Familia.
El lema de este año será “La familia: el mayor recurso de la nación”. Bajo esa consigna, conferencistas nacionales e internacionales y músicos de primer nivel contribuirán en un tiempo de ministración y enseñanza para todos los miembros del grupo familiar.
Germán y Ninoska Ponce (de Honduras), José y Flor Ferrada (de Chile), Guillermo y Milagros Aguayo (de Perú), Sergio y Silvina Belart (de Argentina) y Gerardo y Gladys Grosso (de Argentina) serán los oradores de esta edición.
En la música, nos visitará uno de los cantantes más pedidos por los más grandes: Rabito. El cantante, junto a sus músicos, estará en concierto en vivo.
Y también, participará la humorista y predicadora más simpática y tierna del país: Andreita.
“Estamos convencidos de que hoy más que nunca, ésta es la palabra para estos tiempos. Estamos persuadidos de que la familia es una creación de Dios”, sostienen desde la organización.
Para informes e inscripción, dirigirse a Salta 257 y Buchardo 865, durante las reuniones de la iglesia. Bono contribución: $50. Consultas a los teléfonos: 0351-4250143/4251568

viernes, 3 de agosto de 2012

CONGRESO DE ADOLESCENTES CÓRDOBA 2012‏

Bajo el lema “Soy luz para este tiempo”, se realizará la quinta edición de este evento con conferencias, presentaciones especiales, coreografías, conciertos en vivo y mucho más. Mirá quienes nos visitarán.














Durante el mes de Septiembre, los días 21, 22 y 23, se realizará la quinta edición del Congreso de adolescentes. Un evento que tendrá conferencias, presentaciones especiales, coreografías, conciertos en vivo y mucho más.
Este año, inspirado en el texto del libro de Hebreos 11:33-34, el lema será “Soy luz para este tiempo”.
Estos conferencistas nos visitarán: Ricardo Díaz (director del ministerio de alabanza “JC3 Band” y pastor de la iglesia Centro cristiano internacional “Tiempos de Fe”, de Santiago de Chile), Sergio Belart (pastor de la iglesia “Cita con la Vida” y conferencista internacional. Diserta actualmente en eventos juveniles de toda América y Europa), Pablo Carlini (pastor de jóvenes de la iglesia “Santuario de Fe”, en la ciudad de Rosario) y Juan Belart (licenciado en diseño y líder del departamento de comunicación de la iglesia “Cita con la Vida”, donde además desarrolla su actividad pastoral).
Además, en los conciertos en vivo estarán: Funky, Coalo Zamorano y Rescate.
Todo se está preparando para el mes de la juventud y vos tenés que ser parte. Aceptá el desafío y sé luz para este tiempo.
Las inscripciones están abiertas. Informate e inscribite en Salta 257 (Córdoba) o llamando al 0351-4251568.



Mas informacion: http://citaconlavida.com.ar/