Mostrando las entradas con la etiqueta Recursos de los Programa de Radio. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Recursos de los Programa de Radio. Mostrar todas las entradas

martes, 3 de diciembre de 2013

miércoles, 21 de septiembre de 2011

A Través de la Biblia Programa 463 (miercoles 21 de setiembre 2011) Transcripcion del programa






Programa: A través de la Biblia
Categoría: Estudio Bíblico
Día de Emisión: Lunes a viernes
Horario:10 a.m. y 8 p.m.



PROGRAMA No. 0463
ROMANOS
Cap. 4:1 - 25
Al comenzar hoy el capítulo 4 de esta epístola del apóstol San Pablo a los Romanos, nos encontramos con este pasaje que trata del tema de la justificación por la fe. Ya hemos tratado la doctrina que se nos había dado. De paso digamos, que eso ha sido también de importancia. Esta otra sección en la que nos encontramos hoy, habla de la justificación del pecador. Pablo declara enfática y claramente que el hombre es pecador. Y luego revela que Dios provee la justicia para el pecador. Más tarde, esa justificación por la fe, es explicada y esa es la sección que hemos finalizado en nuestro programa anterior.
Tenemos ahora ante nosotros, la justificación por fe ilustrada. Y las ilustraciones que se nos presenta, son dobles. Primero, veremos a Abraham, quien fue justificado por fe. Esto fue, antes de la ley. Luego, tenemos a David quien estuvo bajo la ley y que fue también justificado por fe. En los días del apóstol Pablo, Abraham y David eran probablemente tenidos en alta estima por la nación de Israel, mucho más que cualquier otro personaje del Antiguo Testamento. Nos damos cuenta que en estos días no ocurre lo mismo. Hace muchos años, por ejemplo, hubo un debate entre los rabinos judíos sobre quién era el personaje más grande del Antiguo Testamento. Y el asunto estaba entre Moisés y Abraham. Ahora, nunca nos dimos cuenta del resultado final, pero dio la impresión, según los informes mencionados en las noticias, de que Moisés era el favorito de muchos, aun por encima de Abraham. Pero aun eso, no es verdad en nuestros días, cuando se trata de los judíos ortodoxos. Ellos siempre hablan de Abraham. El judío se jacta hasta este día, de que Abraham es nuestro padre, y tiene razón en eso.
Luego recordamos que el Señor en Su día hizo la siguiente pregunta allá en el evangelio según San Mateo, capítulo 22, versículo 42. Preguntó Jesús: “. . . ¿Qué pensáis del Cristo? De quién es hijo? Le dijeron: De David.” Y creemos que en esos días, la gente pensaba que las personas más destacadas del Antiguo Testamento, serían Abraham, el fundador de la raza, y David, el gran rey. Aquí, pues, Pablo usa estos dos destacados personajes del Antiguo Testamento, como ilustraciones para basar sus declaraciones en el último capítulo, de que hay acuerdo, hay concordancia entre la Ley y el Evangelio, aunque ellos representan dos sistemas diametralmente opuestos, no se contradicen ni están en conflicto el uno con el otro. No son mutuamente privativos, bajo la ley y antes de la ley. La fe en Dios fue el único requisito. Y Abraham antes de la ley, fue justificado por fe. Y David, bajo la ley cantó de la justificación por fe.
Ahora, Pablo no está presentando aquí una doctrina nueva y extraña que cancela el Antiguo Testamento y deja al judío flotando en el mar de la vida, asido a un ancla, en lugar de estar en un bote salvavidas. Pablo está demostrando que tanto Abraham como David están en el mismo bote salvavidas, el cual Él está ofreciendo a Su pueblo en su día, y el cual se llama Justificación por Fe. Ahora, la ley era un maestro. Tomó al hombre bajo la ley; lo tomó de la mano para llevarlo al Señor Jesucristo. En los primeros 5 versículos de este capítulo 4 de la epístola a los Romanos, vemos que Abraham fue justificado por fe. Leamos, pues, el primer versículo que dice así:
Romanos 4:1 “. . . nuestro padre según la carne?
Aquí podríamos traducir este versículo de otra manera que quizá se asemeje más a lo que Pablo dijo. Escuche cuidadosamente. “Entonces, ¿qué diremos que halló Abraham, nuestro primer padre según la carne? Es decir, por un esfuerzo humano.”
Usted puede notar que esto sigue en el mismo pensamiento con el contexto. Esa palabra “entonces” une este argumento con lo que él venía diciendo en el tercer capítulo. El evangelio descarta la jactancia y establece la ley. Eso lo vimos en nuestro último estudio. Abraham y David confirman lo que Pablo está diciendo en esta tesis. Luego, él usa una frase idiomática; dice: “¿Qué, pues, diremos. . .?” Ahora, Pablo usa esta frase en los párrafos argumentativos de esta carta. Él ha llegado a una de estas secciones en su escritura. De modo que Pablo, en la primera división, no ha intentado probar o argumentar que el hombre es un pecador. Y usted no encontrará una frase como ésta: “Entonces, ¿qué diremos?” En la última parte de su carta que es práctica, se omite enteramente. Pero aquí, lo hace manifiesto. Y dice: Abraham, nuestro primer padre.
Eso revela que la nación de Israel comenzó con Abraham. El “primer padre” es una expresión un poco rara. Demuestra la importancia que tiene Abraham, quien fue primero, cronológicamente, y también primero en importancia. Un Pastor cuenta que en cierta ocasión fue invitado a hablar entre un grupo de judíos. Ellos le pidieron que les presentara un mensaje de la Biblia. Él fue y habló sobre las glorias de la ley mosaica. Se sorprendió al ver que ellos se detenían en Abraham, jamás pasaban más allá de Abraham. Luego, él les preguntó si no contaban a Noé o Adán en su linaje. Los judíos se pusieron a reír y le dijeron que no. Esos hermanos judíos dijeron simplemente no. Nos detenemos en Abraham, Él es nuestro primer padre.”
Bien, ¿qué fue entonces lo que descubrió Abraham según la carne? Abraham descubrió que las obras según la carne, no producían jactancia, sino vergüenza y confusión. Esa era la obra de Abraham. No tenía nada de qué vanagloriarse. En realidad creemos que Abraham fue un gran hombre, especialmente en lo que concierne a Lot, y él no permitió que los reyes de Sodoma y Gomorra lo recompensaran. Pero, Abraham no creyó a Dios y huyó hacia Egipto. Esa cuestión de la sierva egipcia que él tuvo y de la criatura que nació de su unión con ella, esas son cosas de las cuales no se puede jactar. Veamos ahora cómo desarrolla Pablo esta situación. Él dice aquí en el versículo 2, de este capítulo 4 de su epístola a los Romanos:
Romanos 4:2 “. . . tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios.”
Él se puede gloriar en sí mismo, pero no ante Dios. Se asume que Abraham tenía buenas obras que tenían valor ante Dios. Y en realidad, él tenía muchas buenas obras. Pero, lo sorprendente es descubrir que estas buenas obras no eran base para salvación, sino que eran el resultado de su salvación y el resultado de ser justificado por fe.
Aparentemente hay una contradicción entre los apóstoles Santiago y Pablo, pero en realidad no ocurre así. Cuando Santiago dijo allá en el capítulo 2, versículo 21 de su carta: “¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? Ahora, las obras a las que se refiere Santiago aquí, no son las obras de la carne bajo la ley, porque él no estaba bajo la ley. Sino que está hablando de las obras de la fe. Abraham creyó en Dios y ofreció a Isaac, pero no llegó a dar muerte a su hijo. Dios lo detuvo y no permitió que cumpliera completamente con su ofrenda. Y tanto, Santiago como Pablo, se están refiriendo al mismo versículo: “Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.” Usted puede leer esto allá en el capítulo 2 de la epístola del apóstol Santiago, versículo 23, y también en este capítulo 4 de la epístola a los Romanos, versículo 3. Lo que hace Santiago es ir hasta el fin de la vida de Abraham y también hasta el momento en que ofreció a Isaac. Abraham está en la misma situación que en la que se encuentra el más débil de los pecadores. Abraham tenía obras de las que podía jactarse, pero no ante Dios. Dios, amigo oyente, no acepta las obras de la carne. Y las obras de la carne no pueden estar delante de Su santidad, y las obras de Abraham estaban, por cierto, un poco manchadas. Llegamos ahora al versículo que acabamos de mencionar, es decir, el versículo 3 de este capítulo 4:
Romanos 4:3 “. . . Abraham a Dios, y le fue contado por justicia.”
Como ya dijimos, el apóstol Santiago menciona este mismo versículo. Y Pablo lo hace en tres de sus cartas, si es que él escribió Hebreos, y yo pienso que sí lo hizo. Lo menciona aquí en Romanos, también en Gálatas y en Hebreos. Pablo recurre a las Escrituras como la autoridad final. El hasta la personifica como en este pasaje. Las Escrituras son, Dios hablando, “¿qué dice la Escritura? Dios está hablando y no hay ninguna otra autoridad a la que se pueda apelar. Cuánto deseo amigo oyente, que las personas que se dicen evangélicas creyeran en realidad en la Palabra de Dios y que ella es la Palabra de Dios. Que es Dios el que está hablando y no el hombre. El apóstol Pablo cita las palabras del Antiguo Testamento unas sesenta veces en esta Epístola. Y la que estamos mencionando es una cita que aparece allá en el capítulo 15 del libro de Génesis, versículo 6, donde leemos: “Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.” Pablo está diciendo: “Escuche lo que la Escritura dice. Dios le está hablando en la Palabra de Dios.”
Esta promesa le fue dada a Abraham cuando él hizo una pregunta a Dios. Allá en el capítulo 15 de Génesis, versículo 2, leemos esta pregunta y dice: “Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo. . . ?” Ahora, aparte de la confirmación de la promesa de que su descendencia sería tan numerosa como las estrellas de los cielos, Dios no le dio a Abraham ninguna otra promesa. En otras palabras, Abraham simplemente creyó a Dios. Él tomó la pura palabra de Dios literalmente y confió, se agarró de ella. Permítanos compartir con usted amigo oyente, lo que el comentarista Newell dijo al respecto. Dijo él: “No hubo ni honra ni mérito cuando Abraham creyó a un Dios fiel que no sabe mentir. El mérito era de Dios. Cuando Abraham creyó, él hizo la única cosa que podía hacer el hombre sin llegar a hacer nada. Dios hizo la declaración, la promesa. Y le tocó a Dios cumplirla. Abraham creyó en su corazón que Dios estaba diciendo la verdad. No había que hacer ningún esfuerzo para ello. La fe de Abraham no fue una acción sino una actitud. Su corazón deja de mirarse a sí mismo para contemplar a Dios y a Su promesa. Esto dejó a Dios libre para cumplir Su promesa. La fe, para Abraham no era una acción meritoria, ni siquiera un cambio en su carácter o naturaleza. El simplemente creyó que Dios cumpliría lo que prometió. En esto serán benditas todas las familias de esta tierra.” Esa fue una hermosa declaración hecha por el Dr. Newell.
Dios, amigo oyente, reconoció y acreditó esto a Abraham. Esto es algo valioso que debemos reconocer. El abonó eso en su cuenta por así decir, y se lo contó como justicia. Eso fue lo que Dios hizo. Ahora, aquí en el versículo 4 tenemos esta declaración:
Romanos 4:4 “. . . el salario como gracia, sino como deuda.”
Sigamos leyendo inmediatamente el versículo siguiente, versículo 5:
Romanos 4:5 “. . . su fe le es contada por justicia.”
Por lo general, un obrero recibe un salario por los servicios que ha prestado. Un hombre trabaja por cierta cantidad de dinero por hora o por día, y se le paga cierta suma de dinero por determinado trabajo. Ahora, es obvio que Abraham no era un obrero, porque él no se ganó lo que recibió. El recibió su salvación de la única otra manera en que podía recibirla y fue el favor inmerecido de la gracia de Dios, y Abraham creyó a Dios.
“. . . mas al que no obra,” dice aquí este versículo. Y eso indica que no se puede hacer nada para merecer la salvación; sino que se cree en El, es decir, en Dios que declara al indigno, justo. Y la única clase de persona que Dios está salvando, amigo oyente, es el injusto. Ahora, alguien quizá pregunte: ¿quiere decir entonces que Dios no salva a la gente buena? Bueno, nómbreme usted a alguno. Y Dios salvará a cualquiera que sea bueno. Pero, las Escrituras que hemos considerado dice que: “No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.” ¿Recuerda usted allá en el capítulo 3 de esta misma carta a los Romanos, versículo 12? Usted, amigo oyente, o cree o no cree en Dios. Y eso según las normas de Dios, no según las normas mías o las normas suyas. Esto es importante. Fe es la única condición aquí. Fe es lo que cuenta para la justicia. Es por eso que Dios acepta la fe en lugar de las obras. No hay ningún mérito en la fe, pero es la única manera de recibir lo que Dios ofrece gratuitamente. Por medio de la fe se honra a Dios y se asegura la justicia para el hombre. Y Dios apuntó “justicia” en la cuenta de Abraham. La fe de Abraham valió por lo que no era, justicia de Dios.
Notemos ahora al leer el versículo 6, que David vivió bajo la ley. Sin embargo, como notamos antes, Abraham no lo hizo porque ésta no había sido dada todavía. Leamos, pues, este versículo 6 del capítulo 4 de la epístola a los Romanos:
Romanos 4:6 “. . . a quien Dios atribuye justicia sin obras.”
Dijimos que David vivió bajo la ley. Pero, amigo oyente, David no podía ser salvo bajo la ley. Por consiguiente David describe la bendición de que Dios reconoce la justicia sin obras, porque David no tenía obras. Las obras que él tenía eran malas. Por tanto, la justicia tiene que estar completamente separada de las obras. Tiene que venir bajo un principio enteramente diferente. El versículo 7 dice:
Romanos 4:7 “. . . Y cuyos pecados son cubiertos.”
Esta es una cita directa del Salmo 32, versículos 1 y 2. Y este es uno de los salmos penitenciales de David. El Salmo 51 es el otro. Estos versículos son el producto del gran pecado de David y su consiguiente confesión y aceptación. “Bienaventurados,” dice aquí. Y esto expresa lo más elevado en la felicidad y el gozo. Esta es la bienaventuranza más grande de todas. David conoció esto por experiencia; y que Dios perdona las iniquidades, es decir, la desobediencia. David quebrantó la ley deliberadamente. Él no lo hizo en ignorancia de la ley. Sin embargo, fue perdonado. Y esto habla de una remisión completa. Esto es mucho más que un simple perdón. Un juez severo puede hacer eso bajo ciertas circunstancias. Pero, aquí se habla de la ternura de Dios, que toma al pecador en Sus brazos de amor, y lo recibe con afecto, y sus pecados son cubiertos. ¿Cubiertos cómo? Porque el Señor Jesucristo murió y derramó Su sangre. Es por eso que el apóstol Pablo dijo aquí en el versículo 8:
Romanos 4:8 “Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.”
El Señor no inculpa de pecado. David fue un gran pecador. Sin embargo, Dios quitó su pecado, tal cual le informó Natán. Eso lo leemos allá en el Segundo Libro de Samuel, capítulo 12, versículo 13, donde dice: “Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás.” Pero David fue corregido. David había dictado su propio castigo cuando él respondió al relato de Natán del hombre rico que tomó la corderita del hombre pobre. David dijo en allá en el versículo 6 del Segundo libro de Samuel, capítulo 12: “. . . debe pagar la cordera con cuatro tantos.” Y cuatro de los hijos de David fueron muertos. El hijo de Betsabé, Amnón su primogénito, Absalón, y Adonías. La aflicción fue como una plaga en la vida de David. Pero la culpa de David no fue acreditada a su cuenta. Otro llevó la culpa por él. No nos sorprende que él pudiera decir: “Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada.” Y ¿qué de usted, amigo oyente? ¿Se goza hoy porque sus pecados han sido perdonados? El apóstol Pablo vuelve ahora a Abraham en el versículo 9 de este capítulo 4 de su carta a los Romanos que dice:
Romanos 4:9 “. . . Abraham le fue contada la fe por justicia.”
Ahora, eso fue antes, porque Abraham había estado cubierto por el pacto que Dios había hecho con él. Y en el versículo 10 de este capítulo 4 leemos:
Romanos 4:10 “. . . No en la circuncisión, sino en la incircuncisión.”
Dios le había hecho una promesa a Abraham. Y él creyó que Dios lo haría mucho antes de que hubiera un acuerdo hecho, salvo lo que Dios había dicho que haría. Y Abraham creyó en la lisa y llana Palabra de Dios. Veamos ahora los versículos 11 hasta el 13, de este capítulo 4 de la epístola a los Romanos:
Romanos 4:11-13 “. . . del mundo, sino por la justicia de la fe.”
Dios hizo esa promesa a Abraham mucho antes de la introducción de la circuncisión. Mucho antes de eso. El simplemente creyó en Dios, amigo oyente. Ahora, en el versículo 14 y hasta la primera parte del versículo 16, leemos lo siguiente:
Romanos 4:14-16a “. . . Por tanto, es por fe, para que sea por gracia . . .”
Como usted puede ver, amigo oyente, Dios salvó a Abraham por gracia, nada más. Siguiendo más adelante en este capítulo 4 de la epístola a los Romanos podemos observar lo siguiente, aquí en el versículo 19:
Romanos 4:19 “. . . o la esterilidad de la matriz de Sara.”
No hay ningún mérito de por sí en la fe. No había nada alrededor de Abraham en lo cual él pudiera confiar. Nada para tocar, nada para ver, absolutamente nada. Todo lo que él hizo fue confiar en Dios. Y eso es lo importante. Ahora, en el versículo 20 leemos:
Romanos 4:20 “. . . sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios.”
Abraham no vacilaba. Ese es el pensamiento en este pasaje. El dejó de mirar a su alrededor para mirar a la promesa. Creyó en la promesa, a pesar de que las circunstancias la anulaban. Por el contrario, antes puso su confianza en la promesa, basándose en Quién la había dado, adorando de esa manera a Dios. El hombre fue creado para glorificar a Dios. Pero, por la desobediencia él hizo lo contrario, y la única manera para que usted pueda glorificar a Dios ahora, es creyendo en El. El versículo 21 dice:
Romanos 4:21 “. . . para hacer todo lo que había prometido.”
¿En qué tenía confianza? El versículo 22 dice:
Romanos 4:22 “. . . también su fe le fue contada por justicia.”
Esta fe es en la resurrección. La vida después de la muerte es lo que aceptó Abraham, en lugar de su propia justicia que él no tenía. Dios declaró justo a Abraham por su fe en la promesa de levantar un hijo de la tumba de la muerte, es decir, del seno de Sara. Y Dios promete vida eterna a quienes creen que El levantó a Su propio Hijo de la tumba de José de Arimatea, es decir, el lugar de la muerte. Escuche ahora lo que dice el apóstol aquí en los versículos 23 y 24, de este capítulo 4 de la epístola a los Romanos:
Romanos 4:23-24 “. . . levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro.”
Usted sabe que el vientre de Sara era como una tumba. Era un lugar muerto. Pero de él salió vida. Abraham le creyó a Dios. Eso fue lo que dijo Jesús allá en el capítulo 8 del evangelio según San Juan, versículo 56, cuando dijo: “Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio y se gozó.” Pablo finaliza este capítulo de esta manera, aquí en el versículo 25:
Romanos 4:25 “. . . y resucitado para nuestra justificación.”
Eso es fe, no sólo en la muerte de Cristo, sino también en Su resurrección. Alguien ha dicho que, “En Su muerte, Cristo pagó nuestra deuda, y en Su resurrección, El descargó esa deuda.” El justifica a los que creen en la muerte y resurrección de Cristo. ¡Cuán maravilloso es todo esto!
Y aquí nos detenemos por hoy, amigo oyente, porque nuestro tiempo ya ha concluido. Sin embargo, continuaremos este estudio, en nuestro próximo programa. Desde ya, contamos con su fiel sintonía. Será pues, hasta entonces, ¿que el Señor bendecirle ricamente!



All scripture quotations in this publication are from the Reina Valera 1960. Los textos Bíblicos en esta obra han sido tomados de la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.

© 2011 Thru The Bible

jueves, 23 de junio de 2011

Congreso Josué 2011 - Fundados sobre la Roca - Casa de Oración México - Pastor Chuy Olivares

Querido hermanos le recomiendo este enlace, ya que todas las predicas de esta iglesia es de gran bendicion a mi vida y es por eso como programador de la Radio he pedido permiso a sus autores y los fines de semana lo he puesto dentro de las predicas de esta estacion es un previlegio contar dentro de la grilla de nuestra radio al pastor Chuy Olivares , como otros pastores que llevan un mensaje netamente biblico y con gran contenido de enseñanza biblica como el pastor Sugel Michelen,John Mac Arthur,Paul Washer,Jorge Lozano, etc que son de bendicion a nuestra audiencia espero que lo sea para Ustedes. Con todo el Amor de Cristo:

Claudio Celis - Programacion El Faro Fm- Noetinger-Cordoba-Argentina









El enlace a Congreso Josué 2011 - Fundados sobre la Roca (plenarias que podes escuchar online y si quieres lo puedes bajar a tu pc o cargarlo en tu celular y escucharlos con tranquilidad)
Bienvenidos a Casa de Oración México - Pastor Chuy Olivares

Para mas información y material de este ministerio visita esta pagina: http://www.casadeoracionmexico.info/

lunes, 20 de junio de 2011

jueves, 16 de junio de 2011

1 Samuel 25:4-26:12 (Programas de A traves de la Biblia)


Día de emisión de A través de la biblia : LUNES A VIERNES - 10:00 y 20:00 hrs.


Programa de hoy:
1 Samuel 25:4-26:12

mas contenido del Programa aqui:
Texto del Programa :
Texto:1 Samuel 30:7-31:13
PROGRAMA No. 0404
1 SAMUEL
Cap. 30:7 - 31:13
En nuestro programa anterior, comenzamos a estudiar el capítulo 30 de este primer libro de Samuel. Y vimos cómo los amalecitas habían invadido el Neguev y a Siclag y habían asolado a Siclag y le habían prendido fuego. Se habían llevado también cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el menor, hasta el mayor. Pero a nadie habían dado muerte, sino que se los habían llevado al seguir su camino. Y vimos que cuando David regresó junto con sus hombres, se sintieron casi enloquecer, porque encontraron desolada su aldea de Siclag y se sentían muy tristes porque habían perdido a sus esposas e hijos. Por lo que ellos sabían, sus seres queridos estaban todos muertos. Y entonces, todos ellos, David y su gente, alzaron su voz y lloraron hasta que les faltaron las fuerzas para llorar. Ahora, todo esto cayó como un gran golpe sobre David. Y entre las esposas perdidas, estaba su propia esposa Abigail. Usted recordará que Abigail, antes había estado casada con un rico cuyo nombre era Nabal. Ahora, Nabal significa necio y probablemente le llamaban necio, no lo sabemos. Pero, de todas maneras, debe haberle caído bien ese nombre. En todo caso, sucedió que este hombre Nabal sufrió un ataque cardiaco y murió. Y entonces, David se casó con Abigail. Ella constituyó una influencia muy buena sobre la vida de David. Que sepamos, ella fue la única cosa buena que le pasó en la vida a David. Y ella, era la única mujer que le hacía bien y que le sirvió de verdadera bendición. Estamos seguros que ella era su felicidad.
Pues bien, David se angustió mucho, no sólo porque perdió a sus seres amados, sino también porque el pueblo estaba hablando de apedrearlo. David era el jefe y ellos le culpaban de lo que había pasado. Le culparon por haberse ido de Siclag y por haberse asociado con los filisteos. David se equivocó allí. Ahora, nos gusta pensar en David, como el joven pastor que mató a Goliat. Luego, nos gusta volver al lado negro de su vida y mirar el gran pecado que cometió. Pero, lo que no nos damos cuenta, es que David era muy semejante a todos nosotros. Se equivocó mucho así como nosotros también nos equivocamos. Se equivocó en irse de Siclag para pelear con los filisteos contra Israel. Ahora, sus hombres están listos a apedrearlo. El alma de todo el pueblo estaba llena de amargura, cada uno por sus esposas, sus hijos y sus hijas. David aquí se encontraba entre la espada y la pared, como decimos. Estaba en peligro de muerte. Había perdido a sus seres amados. Sus propios seguidores, bajo esta gran tensión emocional de haber también perdido a sus seres amados, querían apedrear a David. Pero dice el final del versículo 6 de este capítulo 30: “. . . mas David se fortaleció en Jehová su Dios.” Esta es una de las declaraciones más maravillosas que jamás se haya hecho.
Amigo oyente, hay veces cuando las circunstancias no producen ninguna alegría ni felicidad en nuestras vidas. Hay veces cuando nos hallamos en lugares oscuros, como David aquí. Miramos en nuestro derredor y la situación nos parece desesperante. ¿Qué debemos hacer? ¿Debemos sentirnos desanimados? ¿Debemos darnos por vencidos? Amigo oyente, si somos hijos de Dios debemos fortalecernos en el Señor. Debemos acudir a Él en tales horas de tristeza y de prueba. A veces el Señor nos mete en tal situación para que acudamos a Él. En horas como tales, como esas, Él se da a conocer a nosotros de una manera nueva. Fue durante horas como éstas que David escribió algunos de sus mejores Salmos. En una hora de tensión el Salmo 23 tendría gran significado. Cuando las dificultades llegaron, podemos ver al leer los Salmos, que en medio de estas situaciones David se fortaleció en su Señor. Muchas veces dice: “Jehová es bueno,” y también, “Díganlo los redimidos de Jehová.” Esta es la clave entonces: que David se fortaleció en Jehová su Dios. Leamos ahora el versículo 7 de este capítulo 30 del Primer libro de Samuel:
1 Samuel 30:7 “. . . Y Abiatar acercó el efod a David.”
El efod era una parte especial de la ropa del sumo sacerdote y habla de la oración. El efod se llevaba sobre las vestimentas que acostumbraban ponerse los sacerdotes; y demarcaba en forma especial al sumo sacerdote. El sumo sacerdote siempre llevaba puesto el efod cuando entraba en el altar de oro de la oración. El efod tenía dos piedras, una en cada hombro. Los nombres de las doce tribus de Israel estaban tallados sobre las piedras - seis en cada hombro. En otras palabras, el sumo sacerdote llevaba a Israel sobre sus hombros. Esta es una descripción de Cristo nuestro gran Sumo Sacerdote, quien nos lleva sobre Sus hombros. ¿Recuerda usted aquella ovejita que se perdió? ¿Qué hizo el pastor? Puso esa ovejita en sus hombros y la trajo al redil. Amigo oyente, no sé quién es usted ni donde está escuchándonos, pero sí sé que el Señor está listo para venir a buscarle y ponerlo sobre Sus hombros. Dice el escritor a los Hebreos en el capítulo 7 de su carta, versículo 25: “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.” Continuemos ahora con el versículo 8 de este capítulo 30 del Primer libro de Samuel:
1 Samuel 30:8 “. . . y de cierto librarás a los cautivos.”
David buscó el efod, aquello que habla de la oración, y se acercó a Dios en oración. Habló con su gran Sumo Sacerdote, que era su Pastor. David acudió a su Señor, y el Señor le fortaleció para que pudiera perseguir al enemigo. Y leemos aquí en los versículos 9 y 10, de este mismo capítulo 30:
1 Samuel 30:9-10 “. . . cansados no pudieron pasar el torrente de Besor.”
Se habían llevado todas las provisiones, y estos hombres estaban muy fatigados. Hubo, pues, doscientos que no pudieron hacer el viaje. Y leemos en el versículo 11 de este capítulo 30 del Primer libro de Samuel:
1 Samuel 30:11 “. . . le dieron pan, y comió, y le dieron a beber agua.”
Al perseguir al enemigo, en el camino hallaron a un egipcio. Éste estaba enfermo y le dijo a David que era siervo de uno de los líderes amalecitas. Cuando se enfermó lo dejaron para que se muriera allí mismo en el camino. David había alcanzado a este hombre, pero todavía había necesidad de alcanzar a los enemigos. Quería saber dónde estaban. El siervo egipcio, pues, prometió informar sobre esto a David, si David prometía no devolverlo a su amo. David, pues, le aseguró que no le enviaría de vuelta a su amo. El egipcio le contó entonces, a dónde iban los amalecitas y lo que había sucedido en la destrucción de Siclag. David entonces, atacó por sorpresa a los amalecitas. Y los halló en una borrachera, gozándose de la victoria y del gran botín que habían tomado. Y leemos entonces, en los versículos 16 y 17 de este capítulo 30 del Primer libro de Samuel:
1 Samuel 30:16-17 “. . . que montaron sobre los camellos y huyeron.”
Cuatrocientos jóvenes lograron transporte y entonces les fue posible escapar de David y de sus hombres. Prosigamos con los versículos 18 al 20:
1 Samuel 30:18-20 “. . . todo delante, decían: Este es el botín de David.”
Cuando terminó la batalla, David se llevó todo el ganado y las ovejas que habían sido tomadas de su pueblo y regresó a Siclag, acompañado de sus esposas e hijos. Avancemos con los versículos 21 y 22:
1 Samuel 30:21-22 “. . . su mujer y sus hijos; que los tomen y se vayan.”
Hubo una disputa entre los hombres de David en cuanto a si los hombres que no habían participado en la batalla, tenían derecho a participar del botín o no. David da aquí un principio que revela su equidad y trato justo que le ayudaron a ser la clase de hombre que Dios pudo utilizar. Sigamos adelante con los versículos 23 al 25 de este capítulo 30 del Primer libro de Samuel:
1 Samuel 30:23-25 “. . . esto por ley y ordenanza en Israel, hasta hoy.”
Los doscientos hombres que no pudieron salir a la batalla estaban enfermos y no habían podido pelear. No les fue posible hacer el viaje, pero debían participar igualmente del botín. Eso reveló la justicia de David. Y entonces este capítulo 30 del Primer libro de Samuel, concluye con el envío del botín como un presente a los ancianos de Judá. Leamos los últimos versículos de este capítulo 30, versículos 26 al 31:
1 Samuel 30:26-31 “. . . David había estado con sus hombres.”
Y así concluimos este capítulo 30 del Primer libro de Samuel. Llegamos ahora al capítulo 31, el capítulo final de este Primer libro de Samuel. En este capítulo 31, Saúl pierde su ejército. Saúl, sus hijos y su escudero mueren. Los filisteos triunfan. El pueblo de Jabes de Galaad recobra los cuerpos de Saúl y sus hijos, y los sepultan en Jabes.
Como dijimos ya, este es el último capítulo del Primer libro de Samuel. Y vamos a considerar la pregunta en cuanto a quién mató al rey Saúl. Aquí tenemos un caso que probablemente debe ser entregado a los mejores detectives del mundo, porque parece haber alguna duda en cuanto a quién fue el responsable por la muerte de Saúl. Leamos, pues, el primer versículo de este capítulo 31 del Primer libro de Samuel:
1 Samuel 31:1 “. . . y cayeron muertos en el monte de Gilboa.”
Hallamos que los israelitas libran una batalla con los filisteos. Gracias a Dios que David no tuvo que participar en esa batalla. La providencia de Dios intervino para que no se metiera en ella. Siendo que los príncipes de los filisteos no quisieron que él peleara junto con ellos, David se volvió hacia su aldea de Siclag. Allí encontró que la ciudad había sido saqueada y quemada, como lo vimos en el capítulo anterior, y que todas las mujeres y sus hijos habían sido llevados cautivos. Mientras David y sus hombres perseguían a los amalecitas, Israel huía de los filisteos. Los israelitas fueron derrotados en esta batalla porque se hallaban fuera de la voluntad de Dios. Esta idea de que Dios aprobó la guerra en el Antiguo Testamento es enteramente errónea. Hubo ciertos tiempos señalados por Dios cuando la guerra fue necesaria, pero cuando Israel libraba una batalla que no era según la voluntad de Dios, generalmente perdían la batalla. Eso es lo que pasó en esta ocasión. Continuemos con los versículos 2 y 3 ahora:
1 Samuel 31:2-3 “. . . los flecheros, y tuvo gran temor de ellos.”
Aquí es donde principia la tragedia para los israelitas. Es el principio del fin para Saúl. En primer lugar, fue herido en la batalla por un arquero. Al parecer el arquero no se dio cuenta que había herido al rey. Tiró y dio en el blanco. También es trágico que Jonatán muriera en esta batalla. Esto es asombroso, porque en otra ocasión cuando Jonatán peleó contra los filisteos, mató a 250 enemigos en una sola oportunidad. Esto muestra pues, la situación desesperada en que Israel se encontraba en aquellos tiempos. David sentía tristeza por no poder salir a la batalla con los filisteos, y en aquel tiempo no reconoció que Dios había intervenido por él. Si hubiera salido, habría tenido que pelear contra Jonatán. Muchas veces los chascos que nos llevamos en la vida, amigo oyente, son ordenados por Dios. Por lo tanto, tenemos aquí que Saúl es herido. Leamos el versículo 4 de este capítulo 31 del Primer libro de Samuel:
1 Samuel 31:4 “. . . Saúl su propia espada y se echó sobre ella.”
Ahora, cuando Saúl se dio cuenta que estaba mortalmente herido, creía que el enemigo vendría y se mofaría de él. Y creemos que tenía razón. Él no quería morir de esa manera en la batalla. Como ya hemos visto, Saúl era un hombre orgulloso y egoísta y no creía que tal fin le fuera propicio. Su escudero tuvo miedo de obedecer al rey cuando Saúl le pidió que lo traspasara con su espada. Por tanto, Saúl sacó su propia espada y se echó sobre ella. Parece entonces que este es un caso de suicidio. Pero, ¿en realidad fue éste un caso de suicidio? Bueno, nos enteraremos de eso más tarde. Continuemos ahora leyendo los versículos 5 hasta el 9 de este capítulo 31 del Primer libro de Samuel:
1 Samuel 31:5-9 “. . . al templo de sus ídolos y al pueblo.”
Empezamos a comprender ahora, con el envío de la armadura de Saúl por toda la tierra de los filisteos, por qué Saúl quería que David se la llevara cuando peleó contra Goliat. Si David hubiera ganado la batalla llevando puesta la armadura de Saúl, el rey se habría atribuido la victoria a sí mismo. Usted recordará también, que cuando Jonatán ganó una victoria, en vez de atribuirle la victoria a Jonatán, Saúl se la atribuyó a sí mismo. Prosigamos ahora con los versículos 10 al 13, los versículos finales de este capítulo 31 del Primer libro de Samuel:
1 Samuel 31:10-13 “. . . Jabes, y ayunaron siete días.”
Este es el fin del Primer Libro de Samuel. Alguien dirá: “Bueno, no veo tanto misterio en cuanto a la muerte de Saúl. Usted dijo que había un misterio en cuanto a ella.” Pues, bien, todavía en realidad no hemos terminado la historia. En el Segundo Libro de Samuel la terminaremos. Tenemos registrado sólo el hecho de la muerte de Saúl al fin del Primer Libro de Samuel, pero todavía no nos es posible llegar a alguna conclusión.
Consideremos ahora que Saúl había dejado con vida a los amalecitas y que Samuel lo había reprochado por esto. Samuel le dijo a Saúl: “Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.” Dios quería la obediencia, y el corazón de Saúl nunca se sometió al Dios Todopoderoso. Es interesante que Saúl salvó a los amalecitas, pero veremos que fueron sólo los amalecitas precisamente, quienes no solamente saquearon a Siclag, sino quienes en realidad mataron a Saúl. “Pero,” dirá alguien, “Ya hemos leído el relato que dice que los filisteos mataron a Saúl. Un arquero le hirió y quedó mortalmente herido. Quería que su escudero lo matara, pero el hombre no quiso. Por fin Saúl se echó sobre su propia espada. ¿No es esa la explicación? ¿No es ya un caso concluido? ¿No fue aclarado todo por el Departamento de Policía de Bet-san?” Pues, no creemos que sea así. El Segundo Libro de Samuel nos dará una información más clara, más detallada, en cuanto a la muerte de Saúl.
Por tanto, en conclusión, nos es posible notar que en el Primer Libro de Samuel, Saúl falló en su reinado sobre la propiedad de Dios. Su fin fue el suicidio. Dios y Su autoridad fueron desechados y Saúl salvó a los amalecitas, pero por último, fue muerto precisamente por los amalecitas.
Y ahora, para terminar, veamos un breve bosquejo de este primer libro de Samuel, que estamos terminando de estudiar hoy. Tenemos tres divisiones principales en este primer libro de Samuel. En primer lugar, Samuel, profeta de Dios; sección que comprende los capítulos 1 al 8. La segunda gran división, nos habla de Saúl, hombre de Satanás, y comprende los capítulos 9 hasta el 15. Y la tercera gran división, nos presenta a David, hombre de Dios, y a Saúl, hombre de Satanás, y comprende los capítulos 16 al 31.
Este es, pues, brevemente el bosquejo que hemos seguido en nuestro estudio de este Primer libro de Samuel. Dios mediante, en nuestro próximo programa, comenzaremos a estudiar el Segundo libro de Samuel, muy interesante también por cierto, porque continúa la historia que hemos dejado aquí en el capítulo 31 de este primer libro. Así es que, esperamos que usted, amigo oyente, ha de acompañarnos mientras recorremos paso a paso, cada una de las páginas del Segundo libro de Samuel. Le invitamos, pues, a sintonizarnos. Y ahora será hasta nuestro próximo programa, Dios mediante, que Dios le bendiga ricamente.



All scripture quotations in this publication are from the Reina Valera 1960. Los textos Bíblicos en esta obra han sido tomados de la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.

© 2011 Thru The Bible

lunes, 21 de diciembre de 2009

La verdadera esencia de la navidad (Por Tanya M. Brizuela H. Antropóloga)




La navidad trae una oleada de emociones, actividades y festejos que rompen la rutina diaria. En esta época del año, incluso hasta sentimos el olor del ambiente diferente, las comidas y los colores son distintos, y en general nos inclinamos a buscar el disfrute de eventos que sólo en esta época del año podemos realizar, por ejemplo las compras extras o paseos que hacemos con el aguinaldo, la cena navideña, el árbol de navidad, los juegos artificiales, las fiestas, entre otras. Sin embargo, este gran número de eventos extraordinarios y las múltiples tareas que traen consigo, nos pueden hacer sentir asediados, tensos, y cansados. Por lo que, sino tenemos un buen enfoque de lo que en realidad es importante de celebrar, nos podemos distraer del verdadero significado.

Esta época está llena de emociones exacerbadas, por lo que antes de recibirla, es aconsejable prepararnos emocionalmente, y plantearnos los objetivos que deseamos alcanzar en estas festividades. Por ejemplo, un objetivo podría ser profundizar las relaciones familiares. Sea que dispongamos de mayor tiempo libre por los días feriados, o sea que trabajemos de manera regular, esta celebración propicia una buena oportunidad de estrechar los lazos familiares, por medio del compartir tiempo de calidad. El decidir colocar la unión familiar como el principal propósito de la navidad, nos ayudará a buscar actividades para lograrlo. De esta forma, se nos hará más sencillo ser concientes de cuándo nos estamos desviando de lo que en realidad queremos festejar.

Otra meta para la época navideña podría ser el compartir con personas necesitadas de apoyo -sea este económico o emocional-. Para esto no es indispensable gastar, el hecho de obsequiar pertenencias nuestras a otras personas que las aprovecharán más, es una buena opción. Otra iniciativa podría ser invitar a nuestras celebraciones familiares a personas que sabemos que están solas, para que disfruten el calor de nuestro hogar. Transmitir felicidad a otros menos afortunados es una manera de disponernos a celebrar.

Esbozar los objetivos y valores que estimamos de mayor relevancia para navidad, nos ayudará a no dejarnos llevar por la corriente del consumismo, que vende la idea de que celebrar estas fechas es comprar regalos costosos, luces y demás mercancías que ilusoriamente nos hacen sentir al son de la época, sin darnos cuenta que posiblemente lo que estamos logrando es gastar más de lo debido.

Y si bien es cierto, una forma de demostrar amor y unión familiar son los obsequios, recordemos que el propósito de esta tradición no es el derrochar grandes cantidades de dinero, sino más bien, por medio de algo material, hacerle saber a las personas amadas que las tenemos presentes en el corazón. A propósito, un bonito detalle es crear algo con materiales que podamos reutilizar de nuestro hogar, y crear artesanías que sean prácticas como: un pisapapeles, un organizador de lapiceros, un portarretrato, o por otro lado, cocinar algo rico y hacer una linda canasta casera con pastelitos, componer una canción, dedicar un poema, o tejer una bufanda. Si usamos nuestra creatividad encontraremos formas ingeniosas y económicas de hacerle llegar a las otras personas el aprecio que tenemos por ellas. Comprar regalos, en ocasiones, se utiliza como una forma rápida para salir de un compromiso; y al contrario, regalar algo elaborado por nosotros mismos, utilizando nuestras habilidades o haciendo nuestro mejor esfuerzo, podrá reflejar amor de manera más personal.

Seleccionemos lo que verdaderamente buscamos festejar, y al hacerlo, recordemos que el propósito de la navidad no es solamente dar regalos materiales. El verdadero objetivo de obsequiar es demostrar amor, no intentemos comprar este sentimiento en una tienda. La intención de los presentes es recordar la gran dádiva que nosotros mismo recibimos de parte de Dios con el nacimiento de Jesús, como el mayor regalo de amor para nuestras vidas. Por lo tanto, valoremos lo que es importante, y forjemos estos propósitos como nuestro norte para celebrar esta especial época de fin de año.

Fuente: Enfoque a la Familia

lunes, 9 de noviembre de 2009

Cómo Estudiar La Biblia


Por Visión Para Vivir

La Biblia contiene las mismas palabras y sabiduría de Dios. ¡Qué pensamiento tan increíble!

Su esplendorosa Gloria. Su carácter confiable. Sus poderosas obras. Todos estos aspectos de Dios están descritos en Su libro.

Ahí usted encontrará le historia de la redención de la humanidad por Dios. Y usted descubrirá sabiduría práctica para la vida cotidiana y esperanza para la vida por venir.

¿Pero cómo descubre usted los preciosos principios de las Escrituras? Quizás usted nunca ha estudiado la Biblia antes. ¿Dónde comienza usted?

Dentro de la Biblia
Cuando usted abre su Biblia en el índice, lo primero que nota es que la Biblia es una recopilación de muchos libros. Hay sesenta y seis libros individuales divididos en dos secciones principales: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento.

Podemos agrupar los libros de la Biblia en categorías por tópicos. Vea usted cómo los libros están organizados

El Antiguo Testamento
Legales (Génesis a Deuteronomio): Estos primeros cinco libros describen la creación y la caída de la humanidad, el plan de Dios para redimir al mundo a través de la descendencia de Abraham, y la expresión de Su carácter santo, el cual se ve más claramente en la Ley Mosaica.

Históricos (Josué a Ester): Los siguientes doce libros siguen el desarrollo, la desobediencia, la caída, y la liberación del pueblo de Dios, la nación de Israel.

Poéticos (Job a Cantar de los Cantares): Comenzando con los lamentos de Job, nos movemos a la alabanza de los salmistas a las palabras de sabiduría de Salomón.

Proféticos (Isaías a Malaquías): Los profetas llamaron al pueblo de Dios a una vida justa y predijeron Su sentencia sobre aquellos que voltearan sus espaldas a Él.

El Nuevo Testamento
Biográficos (Mateo a Juan): Los cuatro evangelios, cada uno escrito a un público diferente, describen la vida, la muerte, y la resurrección de nuestro Salvador.

Histórico (Hechos): El libro de los Hechos es un narrativo de cómo las buenas nuevas acerca de Jesús se diseminaron al mundo a través de la iglesia creciente.

Doctrinales (Romanos a Judas): Estas Epístolas, o cartas, son ensayos, en cierto sentido, que aplican el evangelio a la vida cotidiana.

Profético (Apocalipsis): A través de la visión santa de Juan, el libro de Apocalipsis nos transporta a los tiempos finales, cuando Cristo regresará a la tierra en gloria, sentencia, y poder.

Desarrolle un plan de lectura
El terreno de la Biblia está lleno de verdades espirituales, pero no es como ningún otro libro que usted ha estudiado. Sin un plan, usted se puede sentir como que está volteando paladas de tierra vacía. Usted tiene que saber dónde escarbar, al igual dequé está usted buscando.

Un buen lugar para comenzar a leer es en el Nuevo Testamento, quizás en el libro de Juan. Después ir a través de la historia del comienzo de la iglesia en el libro de los Hechos. Pase algún tiempo en el libro doctrinal de Romanos para tener una buena base de su fe.

Un consejo: estudie Apocalipsis después que usted tenga un entendimiento del resto de las Escrituras. Usted pudiera ver Apocalipsis como el último acto de una obra de teatro. Para apreciarlo, usted necesita comprender todo lo que vino antes.

¡Y no olvide el antiguo Testamento! Ahí están las raíces del Nuevo Testamento y las bases temáticas de la vida de Cristo.

Siga la historia de la relación de Dios con la nación judía desde sus comienzos en Génesis, hasta su cúspide es 1 y 2 Samuel, y su caída en 1 y 2 Reyes.
Para un balance apropiado, intercale uno de los libros poéticos, como los Salmos, e incluya un libro profético de vez en cuando para sentir el palpitar de Dios hacia Su pueblo elegido y hacia el mundo.

Comprendiendo y aplicando la Biblia
Una vez que usted ha decidido dónde escarbar, usted necesita saber cómo escarbar. Lea a través de su pasaje varias veces en oración y hágase tres preguntas acerca de cada versículo.

¿Qué dice? Esto es observación. Asegúrese de comprender el contexto de las palabras. Trate de descubrir el quién, qué, cuándo, dónde, por qué, y cómo del pasaje.

¿Quiénes son el autor y el público? ¿Cuáles son la materia y el fondo histórico? ¿Cuándo fue escrito el libro? ¿Dónde estaba el autor cuando lo escribió? ¿Por qué lo escribió? Y ¿cómo se expresó: en la forma de una historia, una parábola, o una narración?

¿Qué significa? Esto es interpretación. Profundice acerca de los pensamientos y la enseñanza del autor. ¿Qué le quería decir a su público original? ¿Cómo hubieran ellos comprendido la enseñanza en su mundo?

¿Qué significa para mí? Esto es aplicación. Para entonces, usted debe comenzar a ver un principio surgiendo de su estudio. Un principio es una declaración de verdad que puede aplicar a todos los creyentes en todos los tiempos.

Por ejemplo, la historia de la victoria de David sobre Goliat en 1 Samuel 17:41-49 enseña este principio: Cuando nos enfrentamos a un problema abrumador, podemos confiar en que Dios actúe a través de nosotros. El punto principal nos lleva a aplicaciones específicas en la vida. ¿Cuáles son algunos problemas específicos del tamaño de gigantes en su vida? ¿Y cómo puede usted depender del poder de Dios cuando se enfrenta a ellos?

Acentuando el enfoque
Para acentuar la aplicación, trate de utilizar un método de estudio bíblico sencillo creado por el pastor y maestro Ray E. Baughman. Él sugiere utilizar el PPEMO espiritual cuando estudie las Escrituras.

Las letras del acróstico, PPEMO, representan preguntas para guiar sus pensamientos mientras lee las Escrituras. Mientras usted medita acerca de un pasaje, pregúntese, hay algunos

  • ¿Pecados que abandonar?
  • ¿Promesas que afirmar?
  • ¿Ejemplos que seguir?
  • ¿Mandamientos que obedecer?
  • ¿Obstáculos o errores que evitar?

Estas preguntas pueden abrir sus ojos a los ricos tesoros de aplicación en los versículos.

Sea consistente
Trate de hacer que el estudio bíblico sea una actividad diaria, como comer. No llenamos nuestros cuerpos con una enorme comida y después nos pasamos una o dos semanas sin comer. No es saludable. Lo que es cierto para nosotros físicamente es cierto espiritualmente. La regularidad y la consistencia son cruciales para una buena salud espiritual. He aquí algunas ideas que pueden ayudar.

Elija un tiempo cuando sea menos probable que sea interrumpido. Entonces, disciplínese a mantener ese horario.

Estudie en el mismo lugar. Esto ayudará a su mente a adaptarse más rápidamente a un modo de estudio bíblico.

Mantenga a la mano todo lo que necesite. Su Biblia, libros de estudio, libros de devociones, pluma, y papel deben estar a su alcance.

Pídale a Dios que le dé entendimiento. El Espíritu Santo es el maestro máximo, y Él lo guiará a los tesoros que usted busca. (vea Mateo 7:7, Juan 16:13, 1 Corintios 2:9-16).

Sugerencias adicionales. Los arqueólogos mantienen libretas de notas detalladas sobre sus descubrimientos. De manera similar, usted pudiera desear mantener una libreta de notas de sus descubrimientos espirituales. A medida que su libreta crece, así mismo crecerá su entendimiento y su visión. Usted se asombrará de su colección de tesoros bíblicos… gemas espirituales del corazón de Dios.

Recursos útiles para el estudio bíblico

1. Biblia de estudio

Incluye el texto bíblico con gráficas y notas

2. Concordancia

Contiene lista de palabras con referencias a versículos para estudio de las palabras

3. Diccionario bíblico

Define conceptos bíblicos

4. Comentario

Proporciona una interpretación de cada versículo por un erudito bíblico

Porciones de este artículo han sido adaptadas de «A Symphony of the Soul» [Una sinfonía del alma], de la guía de estudio, God’s Masterwork [La obra maestra de Dios], vol. 1 (Anaheim, Calif.: Insight for Living, 1996), pp. 3-5; y Insight’s Bible Companion[El compañero bíblico de Visión] (Anaheim, Calif.: Insight for Living, 1998), pp. 45-51.

1 Basado en el modelo SPECS por Ray E. Baughman, The Abundant Life [La vida abundante] (Chicago, Ill.: Moody Press, 1987), p. 112.


Fuente: Vision Para Vivir